miércoles, 26 de septiembre de 2012

JOSÉ MARÍA GÓMEZ SANJURJO

Niño de mi país,
criado en resolanas,
niño tostado
y atento.


Tal vez hambriento.

Algún día los que somos
como tú, de sol, de siesta,
de viento norte y de tormenta
y hemos ido contigo y hacia ti,
algún día
nos hemos de encontrar
en una piel antigua y tersa,
para reconocernos.


Y ser dueños
por una vez apenas
de un pedazo de pan, de un pastel relleno
con resolanas, hambres y silencios.












Yo no sé qué palabras decirte cuando tienes

las manos caídas.

Cuando tienes los ojos mojados e inmensos

como si toda la ternura te cayese por ellos

velada y sumisa como el roce de una lluvia finísima.


Pones en tus párpados dormidos la curva de un

puente de silencios

como si te venciera la sombra de los volatineros

caprichos del sueño.


Te abandonas a la dulzura penosa de saber que el

amor es un cuento repetido que acaba

en tristezas,


y se te nubla el encanto de presentir que una vez

besarás estos labios con el mismo cariño

que esta noche los besas.


Yo te quiero dejar en la frente una altísima

caracola de estrellas

para que tus cabellos sueñen un camino de luces

cuando te despeinas.


Pero no puedo inventar una caricia para tus manos

cuando están levemente caídas.

Yo no sé qué palabras decirte cuando tienes los ojos

mojados por una ternura finísima.
 
 
CUESTA DECIR:
No,
no es nada.
Cuesta callar, y ver
la sombra de la tarde larga
caída entre sus ojos con la misma
sombra de una tarde pasada.
Cuesta volverse, sonriendo
a la sonrisa que nace en la mirada,
apenas con una luz
levemente cambiada.
Cuesta sentir, por dentro,
el peso de unas palabras:
la quiero menos. Y es esto
todo lo que pasa.
 
 
AHORA, DESDE LEJOS
Se cava la tierra, se ahonda
la tierra, y se hiende
la tierra golpe a golpe, pulso a pulso, y cada día
después del otro, y siempre
mientras dura la vida.
La tierra, sí, se abre, y nunca
se hace posible decir
dónde queda el sitio,
el simple sitio que elegir
para vivir.
Mientras la vida dura, qué lejos
el lugar para morir.
Esta es la tierra, nuestra, y tuya,
la que tú elegiste. Quisiera
rescatar, el color de ese cielo
con que tus ojos la miraban
surgiendo verde, límpida y siempre
asomada desde las ventanas grises
de tu callada Galicia nostálgica.
Porque al saberme huérfano de ti
me siento en cierto modo huérfano de patria,
de aljibe y de jazmín,
de zaguán abierto hacia todas las mañanas.
Y sin embargo, ya ves, José Domingo,
compañero y amigo y padre mío:
las cosas son así. Con este cielo
o sin él, será lo mismo.
Tarde o temprano, todas las cosas
vuelven a su sitio.
Tú sabes dónde estoy. Ahora voy
hasta la puerta cancel. Ábrela conmigo.

19 comentarios:

  1. veo a un perro ladrando a la luna

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  2. Cuál es el tema de la poesía?!
    Por favor me pueden responder...!

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  3. Que clase de texto literario es "el niño de mi país" alguien que sepa?

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  4. Comparación personificacion y metafora xfa del texto el niño de mi pais

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