martes, 2 de octubre de 2012

MARCELO GILL

OBRAS INÉDITAS
http://coca-colaycigarrillos.blogspot.com/search?updated-min=2010-01-01T00:00:00-08:00&updated-max=2011-01-01T00:00:00-08:00&max-results=8

Reloj con niño nuevo

Hace ya algún tiempo, sentado en el fondo de un 16, desde donde podía ver a cualquier pasajero que descendiera del colectivo, me fijé en este niño, de 14 o 15 años que luego de tocar el timbre y antes de que el ómnibus se detuviera por completo, miró la hora en su reloj con ese típico movimiento apresurado de brazo y muñeca.
Parecía que fuese su primer reloj por el orgullo adulto con que lo había mirado.
Primero sentí ternura y luego cierta lástima porque quizás era la primera vez que hacía ese movimiento que con los años se volvería mecánico, casi inconsciente.
Sentí lástima porque él no podía saber que con ese inocente movimiento había ingresado al secreto laberinto del tiempo y ya nunca podría salir.




Pesadilla
En una noche cualquiera
me olvidaré de mi cara
en un espejo que espera
con una mirada rara.

En una noche desierta
viviré una pesadilla
donde habrá una lenta puerta
y detrás luz amarilla.

Mi mano abre ya la puerta
y me veo en una incierta
selva de fuego y perdido

Oigo decir a las llamas:
Olvida todo lo que amas
soy el fuego del olvido.

Soneto con espejo y niño muerto 

El espejo dormido nunca olvida
en sus sueños está tu niño muerto
aquel que fuiste ayer y no el incierto
habitante de tu presente vida.

Aunque corras te acecha a cada paso
ese otro espejo, que es la luna llena
y que todas las tardes te condena
a perderte con ella en el ocaso.

Esta noche despertará el espejo
y solo encontrarás en su reflejo
un pasillo infinito y una puerta.

Detrás de ella estará tu niño hambriento,
que ya viene hacia ti con paso lento.
Ten cuidado. El espejo ya despierta.
Brevísimo manifiesto
"El solo hecho de que siga vivo y que persista en esta inútil tarea de fijar instantes en el papel, es prueba suficiente de que tengo esperanza en la vida y miedo a la muerte (o a lo que hay después de ella). O quizás, miedo a la vida y esperanza en la muerte (o a lo que hay después de ella)."
                                                                                                                             Yukio Yoshimoto

Versos náufragos


Para Ben, isla adonde arriban mis malos versos
"Para que tu me amaras
tendría que desandar todos los caminos".

Dos de tantos versos, malos o buenos (por lo general malos), que naufragan en un mar de cuadernos viejos, servilletas arrugadas en el fondo de una mochila, o simplemente en el necesario olvido, ese otro mar.
Allegro giocoso ma non troppo
Hizo su última llamada pero ella no atendió. Su último cigarrillo tenía un sabor extraño, como si fuese el primero. Juntó las muchas botellas de vino esparcidas por toda la casa. Mató un par de cucarachas y en el fondo, en medio de un desorden silencioso y polvoriento, encontró lo que buscaba. De regreso a su pieza llaveó bien la puerta de enfrente. Hizo un nudo y antes de colgarse pensó que ella lo encontraría así; con los ojos desorbitados y con la triste burla adicional de la lengua afuera.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

JOSÉ MARÍA GÓMEZ SANJURJO

Niño de mi país,
criado en resolanas,
niño tostado
y atento.


Tal vez hambriento.

Algún día los que somos
como tú, de sol, de siesta,
de viento norte y de tormenta
y hemos ido contigo y hacia ti,
algún día
nos hemos de encontrar
en una piel antigua y tersa,
para reconocernos.


Y ser dueños
por una vez apenas
de un pedazo de pan, de un pastel relleno
con resolanas, hambres y silencios.












Yo no sé qué palabras decirte cuando tienes

las manos caídas.

Cuando tienes los ojos mojados e inmensos

como si toda la ternura te cayese por ellos

velada y sumisa como el roce de una lluvia finísima.


Pones en tus párpados dormidos la curva de un

puente de silencios

como si te venciera la sombra de los volatineros

caprichos del sueño.


Te abandonas a la dulzura penosa de saber que el

amor es un cuento repetido que acaba

en tristezas,


y se te nubla el encanto de presentir que una vez

besarás estos labios con el mismo cariño

que esta noche los besas.


Yo te quiero dejar en la frente una altísima

caracola de estrellas

para que tus cabellos sueñen un camino de luces

cuando te despeinas.


Pero no puedo inventar una caricia para tus manos

cuando están levemente caídas.

Yo no sé qué palabras decirte cuando tienes los ojos

mojados por una ternura finísima.
 
 
CUESTA DECIR:
No,
no es nada.
Cuesta callar, y ver
la sombra de la tarde larga
caída entre sus ojos con la misma
sombra de una tarde pasada.
Cuesta volverse, sonriendo
a la sonrisa que nace en la mirada,
apenas con una luz
levemente cambiada.
Cuesta sentir, por dentro,
el peso de unas palabras:
la quiero menos. Y es esto
todo lo que pasa.
 
 
AHORA, DESDE LEJOS
Se cava la tierra, se ahonda
la tierra, y se hiende
la tierra golpe a golpe, pulso a pulso, y cada día
después del otro, y siempre
mientras dura la vida.
La tierra, sí, se abre, y nunca
se hace posible decir
dónde queda el sitio,
el simple sitio que elegir
para vivir.
Mientras la vida dura, qué lejos
el lugar para morir.
Esta es la tierra, nuestra, y tuya,
la que tú elegiste. Quisiera
rescatar, el color de ese cielo
con que tus ojos la miraban
surgiendo verde, límpida y siempre
asomada desde las ventanas grises
de tu callada Galicia nostálgica.
Porque al saberme huérfano de ti
me siento en cierto modo huérfano de patria,
de aljibe y de jazmín,
de zaguán abierto hacia todas las mañanas.
Y sin embargo, ya ves, José Domingo,
compañero y amigo y padre mío:
las cosas son así. Con este cielo
o sin él, será lo mismo.
Tarde o temprano, todas las cosas
vuelven a su sitio.
Tú sabes dónde estoy. Ahora voy
hasta la puerta cancel. Ábrela conmigo.